Mensajes del 25 de cada mes – 1992

25 de enero de 1992. Renovar la oración en las familias.

«Queridos hijos, hoy los invito a renovar la oración en sus familias para que de esa manera, cada familia se convierta en alegría para mi Hijo Jesús. Por eso, queridos hijos, oren y dediquen más tiempo a Jesús, entonces podrán comprender y aceptar todo, incluso las enfermedades y las cruces más difíciles. Estoy con ustedes y deseo acogerlos en mi Corazón y protegerlos; pero todavía ustedes no se han decidido. Por eso, queridos hijos, les pido que oren para que, por medio de la oración, me permitan ayudarlos. Oren, hijitos, para que la oración se convierta en su pan de cada día. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»


25 de febrero de 1992. Acercarse más a Dios.

«Queridos hijos, hoy los invito a que a través de la oración se acerquen aún más a Dios. Solo así podré ayudarlos y protegerlos de cualquier ataque de Satanás. Estoy con ustedes e intercedo ante Dios por todos, para que Él los proteja. Pero necesito sus oraciones y su “sí”. Ustedes se pierden fácilmente en las cosas materiales y humanas, y olvidan que Dios es su mejor amigo. Por eso, queridos hijitos míos, acérquense a Dios para que Él pueda protegerlos y preservarlos de todo mal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»


25 de marzo de 1992. Anunciación. Vivir los mensajes y hacerlos realidad.

«Queridos hijos, hoy como nunca, los invito a vivir mis mensajes y a hacerlos en sus vidas realidad. He venido a ustedes para ayudarlos, y por eso hoy los invito a cambiar de vida, porque han tomado un camino desventurado, un camino de perdición. Cuando les dije: “Conviértanse, oren, ayunen, reconcíliense”, ustedes acogieron esos mensajes superficialmente. Comenzaron a vivirlos y luego dejaron de hacerlo, porque para ustedes resultaba difícil. Sepan, hijos queridos, que cuando algo es un bien hay que perseverar en ello y no pensar: “Dios no me ve, no me escucha, no me ayuda”. Ustedes —a causa de sus mezquinos intereses— se han apartado de Dios y de mí. Yo quería crear en ustedes, un oasis de paz, de amor y de bondad. Dios quería, con el amor de ustedes y con su ayuda, que hicieran milagros y de esa manera dieran ejemplo. Por eso les digo: Satanás está jugando con ustedes y con sus almas, y por tanto no los puedo ayudar porque están lejos de mi Corazón. Por consiguiente, oren, vivan mis mensajes y entonces verán los milagros del amor de Dios en la vida cotidiana de ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»


25 de abril de 1992. La Virgen quiere detener la guerra de los Balcanes.

«Queridos hijos, también hoy los invito a la oración. Solo con la oración y el ayuno se puede detener la guerra. Por eso, hijitos queridos, oren y den testimonio con su vida de que son míos y que me pertenecen, porque en estos días turbulentos, Satanás quiere seducir al mayor número posible de almas. Por lo tanto, los invito a decidirse por Dios y Él los protegerá y les mostrará lo que tienen que hacer, el camino que deben recorrer. Invito a todos los que me han dicho “sí”, a renovar la consagración a mi Hijo Jesús, a Su Corazón y al mío, de modo que podamos utilizarlos más poderosamente como instrumentos de paz en este mundo sin paz. Medjugorje es para todos ustedes un signo y una invitación a orar y a vivir los días de gracia que Dios les concede. Por lo tanto, queridos hijos, acepten con seriedad la invitación a la oración. Estoy con ustedes, y su sufrimiento también es el mío. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»


25 de mayo de 1992. Acercarse más a Dios por la oración.

«Queridos hijos, también hoy los invito a la oración para que a través de la oración se acerquen aún más a Dios. Estoy con ustedes y deseo conducirlos a todos por el camino de la salvación que Jesús les ofrece. Día a día estoy más cerca de ustedes, aunque no se den cuenta de ello y no quieran reconocer que están poco unidos a mí por la oración. Cuando llegan pruebas y problemas, entonces dicen: “¡Oh Dios! ¡Oh Madre! ¿Dónde están?” Sin embargo, ¡tan solo espero que me den su “sí” para ofrecérselo a Jesús, y los colme con Su Gracia! Por lo tanto, acepten una vez más mi invitación y comiencen nuevamente a orar, hasta que la oración en ustedes se haga  alegría. Entonces descubrirán en su vida cotidiana que Dios es Omnipotente. Estoy con ustedes y los espero. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»


25 de junio de 1992. María Reina de la Paz. 11º Aniversario. Oración y conversión.

«Queridos hijos, hoy estoy contenta, a pesar de que en mi Corazón hay un poco de tristeza por quienes han iniciado este camino y para luego abandonarlo. Mi presencia aquí por tanto, es para guiarlos por un nuevo camino, el camino de la salvación. Por eso, día tras día los invito a la conversión. Pero si no oran, no pueden decir que se están convirtiendo. Oro por ustedes e intercedo por la paz ante Dios: primero en sus corazones y después en su entorno, para que Él sea su paz. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»


25 de julio de 1992. La oración llena de gozo

«Queridos hijos, también hoy los invito nuevamente a la oración, a una oración llena de gozo, de modo que en estos días tristes, ninguno sienta tristeza en la oración, sino el encuentro gozoso con Dios, su Creador. Oren, hijitos, para que puedan estar más cerca de mí y sentir, a través de la oración, qué es lo que deseo de ustedes. Estoy con ustedes y todos los días los bendigo con mi bendición maternal, para que el Señor los llene con la abundancia de Su gracia en su vida cotidiana. Agradezcan a Dios el don de mi presencia entre ustedes, porque les digo: ¡Esta es una gran gracia! ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»


25 de agosto de 1992. Abrirse completamente a María.

«Queridos hijos, hoy deseo decirles que los amo. Los amo con mi amor maternal y los invito a abrirse completamente a mí para que por medio de ustedes, yo pueda convertir y salvar al mundo, donde hay tanto pecado y tantas cosas malas. Por lo tanto, mis queridos hijitos, ábranse a mí para que les pueda revelar y mostrar al Dios que los ama. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»


25 de septiembre de 1992. Satanás quiere destruir lo que Jesús y María construyen.

«Queridos hijos, también hoy quiero decirles que estoy con ustedes en estos días de desasosiego en los que Satanás quiere destruir todo lo que mi Hijo Jesús y yo estamos construyendo. Él quiere alejarlos lo más posible de la vida cristiana y de los Mandamientos que la Iglesia los llama a vivir. Satanás quiere destruir todo lo que hay de santo en ustedes y en torno a ustedes. Por lo tanto, hijos míos, oren, oren, oren para que puedan comprender todo lo que el Señor les está dando a través de mis venidas. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! »


25 de octubre de 1992. Orar y tener más confianza en María.

«Queridos hijos, los invito a la oración ahora que Satanás es fuerte y quiere adueñarse de tantas almas como sea posible. Oren, queridos hijos, y tengan más confianza en mí, porque estoy aquí con ustedes para ayudarlos y guiarlos por un camino nuevo hacia una vida nueva. Por eso, queridos hijitos, escuchen y vivan lo que les digo, porque es importante recordar mis palabras y todo lo que les he dicho cuando no esté más con ustedes. Los invito a que comiencen a cambiar su vida y a que se decidan por la conversión, no con palabras sino con su vida. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»


25 de noviembre de 1992. La vida transformada en oración.

«Queridos hijos, hoy como nunca los invito a orar. Que su vida en su totalidad se vuelva oración. Sin amor no pueden orar, por eso los invito sobre todo a amar a Dios, el Creador de sus vidas, y entonces podrán reconocer y amar a Dios en los demás, tal como Él los ama. Queridos hijos, es una gracia que yo pueda estar con ustedes. Por lo tanto, acepten y vivan por su propio bien mis mensajes. Los amo y por eso estoy con ustedes: para instruirlos y guiarlos hacia una vida nueva de conversión y de renuncia. Solamente así descubrirán a Dios y lo que por ahora les es distante. Por eso, hijitos, ¡oren! ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»


25 de diciembre de 1992. Navidad.Construir con María un nuevo mundo de paz.

«Queridos hijos, deseo ponerlos a todos bajo mi Manto y protegerlos de todo ataque satánico. Hoy es un día de paz, pero en el mundo entero hay mucha falta de paz. Por eso los invito a construir conmigo, por medio de la oración, un mundo nuevo de paz. Sin ustedes, no lo puedo hacer, y por eso los invito a todos con mi amor materno, y el resto lo hará Dios. Por lo tanto, ábranse a los planes de Dios y a sus proyectos, para poder colaborar con Él por la paz y el bien. Y no olviden que su vida no les pertenece, sino que es un don con el que deben llevar alegría a los demás y conducirlos hacia la vida eterna. Queridos hijos, que la ternura de mi Niño Jesús los acompañe siempre. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

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