Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz, desde Medjugorje, del 2 de mayo de 2015

 «Queridos hijos, abran sus corazones y traten de sentir cuánto los amo y cuánto deseo que amen a mi Hijo. Deseo que lo conozcan lo más posible, porque es imposible conocerlo y no amarlo, porque Él es amor. Hijos míos, yo los conozco. Conozco sus dolores y sus sufrimientos porque los he vivido. Río con ustedes en sus alegrías. Lloro con ustedes en sus dolores. Nunca los abandonaré. Siempre les hablaré maternal y dulcemente. Y yo como Madre, necesito sus corazones abiertos, para que con sabiduría y sencillez difundan el amor de mi Hijo. Les necesito abiertos y sensibles al bien y a la misericordia. Les necesito unidos a mi Hijo, porque deseo que sean felices y me ayuden a llevar la felicidad a todos mis hijos. Apóstoles míos, les necesito para que a todos les enseñen la verdad de Dios, a fin de que mi Corazón, que ha sufrido y también hoy padece tanto sufrimiento, pueda triunfar en el amor. Oren por la santidad de sus pastores, para que en el Nombre de mi Hijo puedan hacer milagros, porque la santidad hacer milagros. ¡Les agradezco!­­»

REFLEXIÓN DEL MENSAJE DEL 2 DE MAYO DE 2015

(P. Francisco Verar)

El mensaje del 2 de mayo de 2015, con ocasión de la jornada de oración ­«por quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones» comienza diciendo: «Queridos hijos, abran sus corazones y traten de sentir cuánto los amo y cuánto deseo que amen a mi Hijo.» Si abrir el corazón a la Virgen y a Jesús fuera imposible, la Virgen no lo pediría. Pero abrir el corazón no es difícil, porque el problema consiste en tomar la decisión, porque, por lo común, hay muchos miedos; como si Dios nos fuera hacer daño si se le abre el corazón. Probablemente el miedo se origina en el pecado y en la falta de amor que muchos tienen. Pero eso no debe ser impedimento para abrir el corazón. Entonces, la primera parte del mensaje, sería: liberarse de los obstáculos que impiden abrir el corazón. Cada cual debe saber cuáles son esos obstáculos, y si no lo sabe debe pedir la sabiduría a Dios para encontrarlos y también dejarse aconsejar por quienes están más cerca de Él. Si no se abre el corazón no se puede vivir este mensaje, pero tampoco se puede conocer a Jesús y a María, porque Dios no es un concepto, es una persona viva. Los conceptos se aprenden con la mente, a Dios se le conoce con en el corazón. Por eso, si no se le abre el corazón no se le puede conocer. Por eso la Virgen dice: «Queridos hijos, abran sus corazones y traten de sentir cuánto los amo y cuánto deseo que amen a mi Hijo.»

«Tratar de sentir» es hacer un pequeño esfuerzo interior, un esfuerzo espiritual. Para muchos esto puede resultar desconocido porque sus esfuerzos son canalizados en otra dirección: esfuerzos intelectuales; esfuerzos físicos para mantener el cuerpo esbelto por vanidad; esfuerzos laborales para ganar más dinero; esfuerzos sentimentales para ser más amados humanamente…. Pero no se trabaja en esfuerzos espirituales para «tratar de sentir a Dios». ¡Es triste! ¡Es vergonzoso! Y en realidad, es ese el esfuerzo más importante y del cual deben depender los demás. Por eso la Madre nos invita a ese esfuerzo en este mensaje: tratar de sentir cuán María nos ama y desea que se le ame a Su Hijo.

Luego dice: «Deseo que lo conozcan lo más posible, porque es imposible conocerlo y no amarlo, porque Él es amor.­» Esta parte del mensaje es importantísima. Porque la Madre dice: «Deseo que lo conozcan lo más posible» O sea, que no se trata de conocer a Jesús sino de conocerlo lo más posible, de conocerlo en profundidad. Si estamos en el camino hacia la Vida, este mensaje nos debe poner en crisis: debe sacudir toda nuestra existencia. Conocer a Jesús cuanto más se pueda no es fácil, sólo unos pocos han llegado a eso. Pero también es posible. Para eso ¾como dice la Virgen– hay que abrir el corazón de par en par, sin reservas, sin miedos, y permitirle a Jesús entrar en plenitud en el corazón. Lo demás Él lo hará. Y para abrir el corazón, además, hay que orar el Espíritu Santo, como la Virgen lo indicó en el mensaje del pasado 25 de abril. Nos decía que pidiéramos el Espíritu Santo para que Él nos transfigurara y nos llenara con Su fuerza de fe y esperanza. El problema, ¾también lo decía la Virgen­¾, es que muchos están cansados de las cosas terrenas. Y por eso hay que pedir el Espíritu Santo: para que sea Él Quien quite ese cansancio y cambie el corazón, para que el corazón se centre en Jesús y se le pueda conocer lo más posible. Luego, también hay que meditar en lo que Él ha dicho en los Evangelios. Porque desconocer los Evangelios es desconocer a Jesús. Por lo cual, hay que abrirle el corazón, hay que sacar tiempo para estar con Él en la oración, y hay que meditar también cada día sus palabras.

Después la Madre dijo: «Hijos míos, yo los conozco. Conozco sus dolores y sus sufrimientos porque los he vivido. Río con ustedes en sus alegrías. Lloro con ustedes en sus dolores. Nunca los abandonaré» Quizá, esta es la parte más sensitiva del mensaje, toda vez que la Virgen quiere entrar en el corazón de sus hijos y tocar las fibras más íntimas. Dice: «yo los conozco» O sea, que nadie se puede ocultar a la mirada de la Virgen. ¡Es bello saber eso! Pero muchos no lo experimentan. Yo pienso que en este mensaje la Virgen también nos está invitando a imitarla. Es decir: si Ella nos conoce, también nosotros debemos conocerla a Ella, debemos conocer sus dolores y sufrimientos. Tal como Ella conoce los nuestros. Entonces, debemos también reír cuando Ella ríe y llorar cuando Ella llora. Pienso que esto significa vivir en el Corazón Inmaculado de María: ser todo de Ella, para que por Su medio seamos todo de Jesús. Recuérdese que Jesús escogió el camino más corto, perfecto, fácil y seguro para llegar a nosotros (escribió Montfort), y nosotros debemos seguir Su ejemplo para llegar hasta Él. sea Maríos tiempos de María! hastabie Diosdar a todos, tambil mundo, pero sin santidad no puede haberlos. Nuestras oraciones p O sea María. ¡Y estos son Sus tiempos! Porque María está preparando el reinado de Jesús. Preparemos entonces con Ella ese reinado sin miedo, «porque somos los Apóstoles de los últimos tiempos» (escribió Montfort).

En la última parte del mensaje la Virgen hace un tetra llamado al que hay que prestarle atención:

  1. «Necesito sus corazones abiertos, para que con sabiduría y sencillez difundan el amor de mi Hijo.» El primer llamado es: permanecer con el corazón abierto para difundir el amor de Jesús con sabiduría y sencillez. Es decir, no se trata de abrir el corazón hoy a Jesús cuando oro, cuando me confieso, cuando voy a Misa. ¡No! Es permanecer con el corazón abierto siempre. Tener el corazón permanentemente abierto a Jesús y tener el corazón abierto al prójimo. De lo contrario, no se puede hablar con sabiduría y sencillez Su mensaje, el mensaje de María. Entonces, el apóstol de María vive con el corazón su vida y le enseña a los demás a vivir con el corazón.
  1. «Les necesito abiertos y sensibles al bien y a la misericordia» Luego, la segunda necesidad también es clave, es urgente, cuando se habla del apostolado que María quiere. La Madre ha dicho que necesita que estemos abiertos y sensibles al bien y a la misericordia. Esto significa colocarse siempre de parte del bien, ser bien para los demás. Discernir donde está el bien, la luz, y rechazar todo mal, toda tiniebla. También habla de ser sensible a la Aquí la Madre ya comienza hacerse eco de la llamada que el Papa ha hecho: vivir un año consagrado a la misericordia de Dios, y el Papa ha dicho que durante ese año deben resplandecer en nosotros las obras de misericordia: las corporales y las espirituales. María quiere que estemos sensibles a ellas.
  1. En la tercera llamada la Madre dice: «Les necesito unidos a mi Hijo, porque deseo que sean felices y me ayuden a llevar la felicidad a todos mis hijos.» Es una llamada a perseverar en la oración y en la disposición del corazón hacia Jesús. Recuérdese que estamos con Jesús cuando le adoramos en el Santísimo Sacramento. Por eso hay que sacar cada día ese tiempo para estar con Él. Si hoy tantas almas pasan el tiempo en la tele, en el internet, en los chats, ¿¡porqué no pasar el tiempo más con Jesús, para ¾como ha dicho la Virgen­¾ se puedan enamorar más de Él!? Recuérdese que eso es lo que quiere María. Y de esa manera se es feliz. Por que la verdadera felicidad y la única ¾una vez más la recuerda la Virgen­¾, la da solo Jesús. Pero hay demasiada gente sorda: insisten en pensar que la da el dinero, el trabajo, la figura esbelta, las diversiones del mundo, el licor, la droga, el sexo, las relaciones afectivas, los juegos de azar… No. ¡Imposible! Entonces, hay que estar con Jesús y perseverar en Él para ser feliz. Escoger la mejor parte, que no se nos quitará. Por eso mismo los ateos, agnósticos no pueden ser felices. Pero lo paradójico es que muchos cristianos que van a la iglesia tampoco son felices, a pesar de ir a la iglesia. ¿Y porqué? Sencillamente, porque no viven unidos a Jesús, sino al mundo. Quieren estar con Jesús pero con las cadenas y lazos del mundo, y por eso viven tristes, amargados, sin sentido, buscando consolaciones en el mundo. Insisten en depender de él, del dinero, de la familia, de sus propósitos materialistas para ser felices. Y de esa manera no se puede convencer a los demás.
  1. La cuarta necesidad apostólica de María es: «Apóstoles míos, les necesito para que a todos les enseñen la verdad de Dios, a fin de que mi Corazón, que ha sufrido y también hoy padece tanto sufrimiento, pueda triunfar en el amor.» Esta llamada es la llamada a tirar las redes a los pecadores, a las almas que se están perdiendo en el pecado. En la espiritualidad de Medjugorje hay muchas almas cómodas y eso no está bien. Es una desviación de la auténtica espiritualidad de Medjugorje. Los Apóstoles hubieran cometido una gran falta si se hubiesen quedado, hasta la muerte, en el Cenáculo de Jerusalén disfrutando de las delicias del Espíritu Santo. Como de hecho hoy ocurre con muchos medjugorianos: quieren de Dios y de María solo consuelos, bienes materiales y espirituales, y en cambio, no hacen nada por los demás, ni por el mismo Dios. Por que solo piensan en ellos. Son los nuevos egoístas espirituales. Recuérdese que hay dos formas de egoísmo: el material y el espiritual, pero en el fondo es uno mismo: «todo para mi». Y al hablar del egoísmo espiritual es pensar en mi oración, en mi sanación, en mi salvación, en mi lectura de la Biblia, en mis obras de misericordia… y los demás: «¡que vean que hacen!». Eso es equivocado, es fariseísmo plátinum. Jesús cambió las cosas, como también María lo cambia hoy con este mensaje. Ella ha dicho: «les necesito para que a todos les enseñen la verdad de Dios, a fin de que mi Corazón, que ha sufrido y también hoy padece tanto sufrimiento, pueda triunfar en el amor» Lo que significa que hay que dejar el espíritu conformista, la vida cómoda medjugoriana, y pensar más en la salvación de las almas. En Medjugorje y en los grupos de oración de la Reina de la Paz, hay gente muy cómoda: solo piensan en ellos y nada para los demás. Bueno, procuremos consolar el Corazón Inmaculado de María diciéndole de corazón, «madre puedes contar conmigo hoy».

Al final una vez más, la Madre nos pide que oremos por la santidad de los pastores para que ellos hagan milagros en el Nombre de Jesús. Entonces, la Virgen está a favor de los milagros, quiere milagros en su Iglesia y en el mundo, pero sin santidad no puede haberlos. Nuestras oraciones pueden ayudar a los pastores y nos pueden ayudar a todos. También los laicos pueden hacer milagros si oran más y dejan el espíritu del mundo. Porque muchos tienen que orar y ayunar mucho, para salir de la trampa, de la reja, de la cárcel del mundo en la que han caído y permanecen prisioneros; son los nuevos privados de libertad, pero privados de la libertad espiritual. La que Jesús nos ofrece porque sus palabras son espíritu y son vida la carne no sirve de nada. Cf.